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Después de las importantes exposiciones presentadas en el año y medio transcurrido desde su inauguración, el Labirinto della Masone abre sus puertas al trabajo de Sergio Hernández, uno de los artistas más destacados de México. Intitulada “Hernández Tres Pasiones”, la muestra se inaugurará el 16 de septiembre y estará abierta al público hasta noviembre. Reúne un número relevante de obras realizadas entre 2014 y 2016, algunas de las cuales han integrado recientemente la muestra “A Ferro e Fuoco”, celebrada en Roma en el Palazzo delle Esposizioni (junio-julio 2016).

 

Originario de Oaxaca, Sergio Hernández es una figura de primera magnitud del horizonte artístico latinoamericano. Su trabajo se desarrolla entre los llamados identitarios de su tierra y una variada experimentación de formas y materiales. Esta tensión entre tradición e innovación le ha permitido forjar un inconfundible estilo personal. En el Labirinto della Masone, los asistentes podrán recorrer algunas de las sendas creativas exploradas por Hernández en los últimos años, sendas que si bien por un lado convergen hacia México, por el otro se adentran hacia lo desconocido.

 

La búsqueda artística de Hernández tiene mucho de laberíntico: avanza, duda, dobla, retrocede, se detiene y nuevamente avanza, cambia dirección. El arte, en cierto sentido, es lo mismo: existe en cuanto viaje hacia lo ignoto. Se entiende pues que Franco Maria Ricci, el artífice del Labirinto della Masone, haya invitado a Sergio Hernández, caminante incansable de recorridos laberínticos.

Y se entiende aún más que Ricci haya editado dos libros del artista mexicano, “Hernández’ Tres Pasiones” y “Códice Hernandino-Mixteco” (2016).

 

En poco más de un año de existencia el Labirinto della Masone ha ganado un envidiable prestigio internacional, éxito que se explica ya con la unicidad del bosque de bambú del que está formado, ya con la riqueza de la colección de arte que hospeda, ya con la circunstancia de la que brotó inicialmente el proyecto: el feliz encuentro de uno de los escritores más importantes del siglo XX —Jorge Luis Borges— y el editor de arte por antonomasia, Franco Maria Ricci. Entre ambos concibieron una utopía sin igual, un lugar concreto e imaginario: una obra de arte.

 

Entre el gran editor de Parma y el afamado pintor de Oaxaca media México, un país que es, a su vez, un laberinto: un cruce infinito de culturas, idiomas, paisajes, gentes, ideas, gustos, historias, dramas… El arte de Sergio Hernández refleja todo esto, igual que los libros de Ricci dedicados a México, movidos siempre por una curiosidad y un interés sin límites. En suma, todo indica que la muestra de Hernández en el Labirinto viene a coronar otro afortunado encuentro.

 

Giorgio Antei

Sin título, 2013

Mixta sobre juguete y lámina de metal

70 x 100 cm. Detalle

Sin título, 2015

Óleos y arenas sobre lino

220 x 250 cm. Detalle

Sin título, 2015

Óleos y arenas sobre lino

220 x 250 cm. Detalle

Sin título, 2015, Mixta sobre lámina de metal, 180 x 720 cm.